SEK: Seguimos siendo optimistas para la Corona sueca
La Corona sueca (SEK) ha continuado su recuperación gradual frente al Euro, aunque a un ritmo ligeramente más lento de lo que habíamos anticipado durante nuestra anterior revisión del G10.
La Corona se hundió a su posición más débil frente a la moneda común en más de nueve años a finales de agosto, arrastrada por la incertidumbre política en el período previo a las elecciones generales de septiembre y por una retórica más moderada del banco central de Suecia, el Riksbank. A pesar de recuperar gran parte de estas pérdidas, el SEK ha superado al AUD como la moneda con peor desempeño del G10 en los últimos doce meses.

Suecia ha estado en un estancamiento político desde las elecciones de septiembre, lo que dista mucho de haber presentado las condiciones favorables para la Corona. Los recientes rumores positivos sobre las negociaciones brindan razones para ser optimistas. El líder socialdemócrata Stefan Löfven parece que será nombrado el nuevo primer ministro después de las conversaciones de la coalición del Partido Verde, el Partido del Centro y los Liberales.

Por su parte, el Riksbank mantuvo su postura moderada durante gran parte de 2018, aunque finalmente anunció la subida de tipos de interés, tan esperada, en diciembre, la primera en siete años. Los tipos aumentaron, de forma algo inesperada, en 25 puntos básicos, a -0,25% durante la reunión del banco en diciembre. Sin embargo, el comentario que acompañó a la subida permaneció en el lado moderado, lo que sugiere que la próxima subida probablemente sea en mucho tiempo. El comunicado del Riksbank destacaba que “la necesidad de una política monetaria altamente expansiva ha disminuido ligeramente” y que cualquier aumento futuro de tipos probablemente no se produzca hasta la segunda mitad de 2019.

La necesidad de un modesto ajuste en política monetaria se produce después de una estabilización de la inflación en torno al objetivo del Riksbank. La tasa de inflación general de Suecia, la medida que elimina el efecto de los cambios en las tasas hipotecarias, se ha mantenido justo por encima del objetivo del 2% en cada uno de los últimos ocho meses. Esto se mantuvo sin cambios, en el 2,0%, en diciembre, marcando la subida más amplia por encima del objetivo desde octubre de 2008. De manera similar a la zona euro, el nivel de inflación subyacente, por otro lado, proporciona razones para ser cautelosos, con la medida bloqueada en un punto por debajo del 1,5%.

Los recientes datos sobre crecimiento económico proporcionan una razón adicional para que el Riksbank sea cauteloso y se mantenga a la espera para nuevas alzas hasta la segunda mitad de este año. La economía de Suecia se expandió solo un 1,6% interanual en el tercer trimestre de 2018 y se contrajo, inesperadamente, un 0,2% intertrimestral. Esta desaceleración se debió, principalmente, a una marcada disminución en el consumo de los hogares que cayó un 1% en el trimestre anterior. El PMI manufacturero del país también cayó bruscamente en diciembre, lo que sugiere que la economía de Suecia podría haber terminado el año en una posición débil. El índice se hundió desde una versión revisada a la baja de 55,4 a solo 52,0, marcando el nivel más bajo en la medida desde febrero de 2016. Si bien todavía está en territorio de expansión, este es un comportamiento un tanto preocupante.

A pesar de los datos recientes de débil crecimiento, seguimos siendo relativamente optimistas sobre las perspectivas para la Corona sueca. Dado que la inflación general en Suecia se mantiene en el objetivo o por encima de él, el Riksbank espera volver a subir los tipos de interés en la segunda mitad de este año, posiblemente en el tercer trimestre. Dado que esto sigue siendo mucho antes que el BCE, mantenemos nuestras previsiones de una apreciación de la Corona frente al Euro en 2019. Una relajación en la incertidumbre política también puede ayudar a apoyar el SEK en el corto plazo.
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