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Qué esperar en los mercados de divisas durante 2020

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16 January 2020

Autor
Enrique Díaz-Álvarez

Chief Risk Officer at Ebury. Committed to mitigating FX risk through tailored strategies, detailed market insight, and FXFC forecasting for Bloomberg.

2019 fue de nuevo un año agitado en los mercados de divisas.

L
as continuas tensiones comerciales entre EE.UU. y China coparon gran parte de los titulares. Aunque en diciembre se consiguiera cerrar la primera fase del acuerdo y se espera que sea durante este mes de enero cuando finalmente se firme, el camino hacia un acuerdo completo sigue siendo largo y complejo. La incertidumbre sobre el “global trade”, junto con unos datos macroeconómicos más débiles consecuencia de la misma, ha sido uno de los principales motivos por el que muchos de los bancos centrales del mundo adoptaron una postura acomodaticia en 2019.

La Reserva Federal experimentó un giro de 180 grados, recortando los tipos de interés hasta en tres ocasiones. El Banco Central Europeo siguió el mismo camino en septiembre, reiniciando, además, su programa de expansión monetaria cuantitativa a gran escala. Los bancos centrales de Australia y Nueva Zelanda han suavizado su política de forma clara y muchos otros del G10 han insinuado la aplicación de recortes o han afirmado que aún queda mucho por hacer para subir los tipos -a excepción de Norges Bank y Riksbank, que subieron los tipos el año pasado-.

El acuerdo final del Brexit también se ha prolongado más de lo previsto como consecuencia de la falta de consenso en el parlamento de UK sobre el contenido del acuerdo de salida. La fecha de salida marcada por el Artículo 50 del Tratado de Lisboa se retrasó no una, sino dos veces: primero, del 31 de marzo al 31 de octubre, y luego otra vez hasta finales de enero de 2020. Sin embargo, la victoria del Partido Conservador en las elecciones generales del pasado diciembre aseguró que Reino Unido saldrá finalmente de la UE de manera ordenada a finales de mes.

En lo que respecta a las divisas de los mercados emergentes, la aversión al riesgo inducida por la guerra comercial contribuyó a un año volátil. Algunas de las más vulnerables se vendieron en mínimos históricos frente al dólar estadounidense, aunque los índices de divisas de los mercados emergentes terminaron el 2019 no muy lejos de donde empezaron. Por otro lado, y a pesar de los mencionados recortes de la Reserva Federal y la incertidumbre de la guerra comercial, el dólar ha terminado el año algo más alto en términos ponderados (trade-weighted) (Figura 1).

Figura 1: Índice del dólar estadounidense (2019)
Fuente: Refinitiv Datastream. Fecha: 03/01/2020

2019 Con mejor performace *:
1. Grivna ucraniana 16,5%.
2. Rublos rusos 12.5%
3. Libra egipcia 11.7%
4. Nuevo shequel israelí 8,6%.
5. Baht tailandés 7,6%

2019 Peores performance *:
1. Peso argentino -37,1%.
2. Kwanza angoleña -35.9%.
3. Gourde haitiano -19.4%
4. Kwacha zambiana -15,6%.
5. Leone sierraleonesa -13,9%.

*% de variación frente al dólar americano.
Fuente: Bloomberg

Entonces, ¿qué esperar de los mercados de divisas en 2020? A continuación exponemos los principales temas y factores que previsiblemente influirán en el mercado de divisas durante este año:

1. La Reserva Federal, sin cambios previsibles

En la reunión del FOMC el pasado mes de diciembre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dejó claro que probablemente las tasas en Estados Unidos se mantengan sin cambios en un futuro próximo. Powell aseguró que las perspectivas eran “favorables”, aunque el banco necesitaría ver un salto “persistente” en la inflación para permitir unos tipos más altos. La proyección media en el último “dot-plot” también mostró tipos planos este año, con sólo cuatro miembros viendo una subida en 2020 (Figura 2).

Figura 2: FOMC. Diciembre 2019 Dot Plot
Fuente: Refinitiv Datastream. Fecha: 02/01/2020, Creemos que las señales de progreso en el comercio internacional y los sólidos datos macroeconómicos de EE.UU. garantizan que los recortes adicionales de la Reserva Federal no estarían justificados en el corto plazo. Sin embargo, con la medida de inflación preferida por la Reserva Federal (el índice PCE) aún holgadamente por debajo del objetivo del 2%, es evidente que hay poca necesidad de aumentar los tipos en el futuro próximo. Por ello esperamos que la Reserva Federal haga una pausa hasta la primera mitad de 2020, mientras espera datos adicionales que determinen el impacto de sus recortes antes de fijar la dirección de su próximo movimiento. Esto probablemente implicaría la vuelta gradual a las subidas en algún momento de 2021.

2. El BCE no tiene prisa por volver a flexibilizar su política de tipos.

La `Era Draghi`en el Banco Central Europeo llegó a su fin en octubre y la ex jefa del FMI, Christine Lagarde, dio su primera conferencia de prensa como nueva Presidenta en diciembre. Con un agradable cambio de tono respecto al de Draghi -más severo y bajista-, Lagarde se mostró optimista, llegando incluso a afirmar que había indicios de que la caída del sector manufacturero de la Eurozona había tocado suelo.

Creemos que hay razones para ser moderadamente optimistas sobre las perspectivas de la zona euro en 2020. Los PMIs parecen haberse estabilizado, en particular el índice de servicios que ahora vuelve a un expansionista 52,4. Los recientes datos de sentimiento industrial en Alemania también parecen haber dado un giro, con el índice ZEW de vuelta a su nivel más alto desde principios de 2018 (Figura 3). La disminución de la incertidumbre del comercio mundial también debería ser una buena noticia para el bloque de divisas, dado que las exportaciones suponen un 20% del PIB total de la Eurozona. Aunque el BCE prevé un crecimiento de tan solo el 1,1% este año, creemos que los cambios están sesgados al alza.

Figura 3: Índice ZEW sobre el Sentimiento Económico de Alemania (2013 – 2019)
Fuente: Refinitiv Datastream. Fecha: 03/01/2020, Nuestras expectativas de mejora de los datos europeos para este año implican que el BCE mantendrá seguramente una política estable en el futuro inmediato (probablemente durante todo 2020). Creemos que los tipos estables de ambos bancos, junto con la mejora que esperamos en el crecimiento de la Eurozona, apoyarán modestamente un EUR/USD más alto este año.

3. La guerra comercial se resolverá, pero siguen existiendo algunos desafíos

Los operadores de divisas finalmente tuvieron buenas noticias en el frente comercial el pasado diciembre, con la firma por parte del presidente Trump del preacuerdo con China que fue inicialmente rechazado en octubre. China acordó comprar 200 billones de dólares adicionales en los próximos dos años en bienes estadounidenses como parte del acuerdo, y EEUU por su parte renunció a nuevos aranceles restaurando los anteriores.

A pesar de los avances, todavía queda un largo camino por recorrer antes de que se pueda alcanzar un acuerdo completo. Las autoridades chinas no muestran tanto entusiasmo con este primer acuerdo. Dada que la reciente retórica proteccionista de Trump es en gran medida una táctica de negociación más que un movimiento que enturbie los patrones de comercio a largo plazo, confiamos que el acuerdo definitivo se alcanzará en los los próximos meses. Esto debería apoyar a las monedas de los mercados emergentes este año, particularmente a las Asiáticas.

4. Reino Unido dejará finalmente la UE: ¿ahora qué?

El acuerdo de retirada para ejecutar el Brexit de Boris Johnson finalmente fue aprobado por la Cámara de los Comunes, lo que confirma que el Reino Unido abandonará la Unión Europea antes de la fecha límite fijada a finales de enero. La clave de este año será ahora ver si se puede alcanzar a tiempo un acuerdo completo para el final del período de transición o si se requiere una extensión más allá del 31 de diciembre de 2020. Johnson ha adoptado una postura muy estricta con respecto a la duración del período de transición y los conservadores han declarado que no buscarán una prórroga. Sin embargo, el sentimiento general entre los analistas políticos es que un año no será suficiente para formalizar un acuerdo completo.

El Primer Ministro tendrá hasta finales de junio para pedir dicha prórroga o se arriesga a salir abruptamente del bloque a finales de año. Si la opción de una salida desordenada volviera a tomar peso podríamos ver un retroceso de la libra en la segunda mitad de 2020. Esperamos que se llegue a un acuerdo a finales de año o, con mayor probabilidad, que los Tories ´olviden lo dicho´ y pidan una extensión del período de transición (aunque es poco probable que esto se decida antes de alcanzar la fecha límite de la prórroga de junio).

5. Trump busca su reelección en noviembre

Aunque todavía falta casi un año, las elecciones presidenciales de Estados Unidos ya están a la vuelta de la esquina, concretamente en noviembre. Trump sigue siendo el favorito, a pesar del reciente ´impeachment´. Los mercados de apuestas muestran en torno a un 50% las probabilidades de su reelección, con Joe Biden y Bernie Sanders -sus rivales más cercanos- a cierta distancia.

Teniendo en cuenta el peculiar sistema electoral estadounidense es más que probable que el resultado final se decida en un puñado de estados, lo que lo hace particularmente difícil de predecir. Todavía es demasiado pronto para tener una visión precisa de cómo estas elecciones impactarán en el mercado de divisas. Sin embargo, es muy probable que la Cámara de Representantes permanezca en manos de los demócratas y que el Senado siga siendo republicano, por lo que es poco probable que se produzcan cambios drásticos en el gasto o en la política fiscal independientemente del resultado.

6. Las monedas emergentes se deberían recuperar

Creemos que las condiciones mencionadas anteriormente deberían ser ampliamente favorables para las monedas de mercados emergentes durante el próximo año. Los bajos tipos de interés en todo el mundo, la resolución de la guerra comercial y la reducción del riesgo del Brexit deberían ayudar a mejorar el apetito por el riesgo y conducir a una modesta revisión desde los flujos de divisas seguras. Creemos que las monedas de la EM con mejor rendimiento serán aquellas con los fundamentos macroeconómicos más sólidos y cuyos bancos centrales estén en proceso de subir los tipos o sintiendo la necesidad de aumentarlos.

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