¿Qué le espera a la Lira turca tras su venta masiva?

Enrique Díaz-Álvarez20/Ago/2018Análisis del Mercado de Divisas

La Lira turca (TRY) se vendió masivamente a finales de la semana pasada, extendiendo su caída en torno al 40% desde el comienzo del año y siendo la peor moneda de fluctuación libre en 2018.

La moneda se desplomó en caída libre el viernes 10 de agosto, cayendo más del 20% hasta un nuevo mínimo durante una sesión frenética que causó estragos en los mercados de divisas (Figura 1). La Lira experimentó sus mayores pérdidas diarias consecutivas en veinte años, con una caída de cerca del 50% en los doce meses anteriores, el mayor declive en 52 semanas de cualquier moneda del G20 en la última década. Alcanzó mínimos por debajo de 7 respecto al Dólar antes de rebotar a más de 6 después de que las restricciones en cuanto a la capacidad de jugadores extraterritoriales por parte de autoridades turcas.

Figura 1: USD/TRY (Agosto ’17 – Agosto ’18)

 

 

 

 

 

 

 

Si bien las grandes fluctuaciones de las monedas de los mercados emergentes no son nada nuevo, la escala de la reciente caída de la Lira turca rara vez se ha visto en los últimos años. ¿Qué hay detrás de la venta masiva de la Lira y qué impacto ha tenido este movimiento en los mercados de divisas globales?

Vulnerabilidades económicas únicas

  • Gran déficit de cuenta corriente: si bien la economía de Turquía ha sido una de las que más ha crecido en el mundo en los últimos años, gran parte de esta expansión ha sido impulsada por la deuda en moneda extranjera. El auge inmobiliario y de consumo impulsó las importaciones y un fuerte déficit en la cuenta corriente, que se disparó al 7,1% del PIB total en el primer trimestre del año (Figura 2).

Figura 2: Déficit de cuenta corriente Turquía  (2000 – 2018)

 

 

 

 

 

 

 

  • Sistema bancario y corporaciones endeudadas: el creciente uso de préstamos extranjeros para impulsar el crecimiento de Erdogan se ha convertido en un problema serio para el sector bancario del país, así como para las grandes corporaciones, después de la fuerte depreciación del TRY. Los inversores están cada vez más preocupados porque las entidades de Turquía que no pudieron cubrir su riesgo cambiario ahora pueden tener grandes problemas para reembolsar préstamos de instituciones extranjeras, muchas de las cuales se encuentran en la zona euro. Una Lira más débil aumenta el tamaño real de las obligaciones de deuda externa de Turquía, lo que podría conducir a la quiebra de los bancos y las empresas. La deuda bruta denominada en divisas extranjeras equivalía al 69,5% del PIB en Turquía el año pasado, la más alta entre las principales economías de mercados emergentes. La deuda externa de divisas ahora también representa alrededor del 40% del pasivo total (Figura 3).

Figura 3: Deuda extranjera Turquía [USD] (2008 – 2018)  

 

 

 

 

 

 

Un buen indicador de las preocupaciones de los inversores respecto al incumplimiento es el valor de los “Credit Default Swaps” (CDS) a cinco años del país, que aumentaron en alrededor de 300 puntos básicos por encima de los 590 (Figura 4). Este es el nivel más alto en la medida desde la crisis financiera mundial de 2008.

Figura 4:CDS  a cinco años de Turquía (2008 – 2018)

 

 

 

 

 

 

 

  • Pocas reservas de divisas: las reservas de divisas de Turquía han disminuido a un ritmo acelerado este año debido, en gran parte, a la necesidad de pagar por el petróleo importado en USD y, actualmente, son equivalentes a sólo cuatro meses de cobertura de importación (Figura 5). Ahora están peligrosamente cerca del nivel considerado insuficiente por el FMI y a un nivel inadecuado para financiar el gran déficit en cuenta corriente del país. También proporciona muy poco espacio para que el banco central intervenga directamente en el mercado para proteger la Lira.

Figura 5: Reservas de divisas de Turquía (2010 – 2018)

 

Política monetaria incompetente

La pérdida de independencia del banco central del país ha obstaculizado significativamente los esfuerzos de Turquía para frenar la espiral de inflación y proteger la Lira. La depreciación de la Lira ha forzado los precios internos al alza en los últimos meses, como generalmente ocurre cuando una moneda experimenta una liquidación tan fuerte. La tasa de inflación general saltó a  casi el 16% en términos anuales en julio (Figura 6), su nivel más alto en catorce años y muy por encima del rango objetivo del banco central de 3-7%. Es casi inevitable que la tendencia aumente en los próximos meses.

Figura 6: Tasa de inflación Turquía(2013 – 2018)

 

 

 

 

 

 

 

En circunstancias convencionales, una inflación altísima y una moneda en caída libre animarían al banco central del país a elevar agresivamente los tipos de interés. Sin embargo, durante mucho tiempo el banco central ha estado en desacuerdo con el presidente Erdogan, un autodenominado “enemigo de los tipos de interés”, que ha pedido persistentemente tipos más bajos en Turquía para impulsar el crecimiento del crédito y la expansión económica. Erdogan incluso ha argumentado de manera extraña que son los altos tipos los que causan la inflación.

En cambio, el CBRT se ha visto obligada a utilizar una serie de herramientas para apuntalar la moneda, además de inyectar liquidez en el sector financiero, aunque estas medidas han tenido poco efecto en la Lira. El presidente Erdogan se ha comprometido a proporcionar “toda la liquidez que los bancos necesitan”. Las últimas medidas que restringen la venta en corto de la Lira parecen haber tenido algún efecto estabilizador. No obstante, existen serias dudas en el mercado en cuanto a si las autoridades en Turquía tienen la capacidad de elevar las tasas de interés bajo una fuerte presión política.

Falta de apoyo internacional

La marca de autoritarismo de Erdogan ha alienado a muchos de los aliados más cercanos de Turquía, sobre todo en torno a las relaciones con Estados Unidos. El empeoramiento de las relaciones entre Turquía y EEUU, uno de los principales socios comerciales del país, ha sido uno de los principales impulsores del movimiento de la Lira en lo que llevamos de 2018. La detención de Andrew Brunson, acusado de espionaje y vínculos con grupos terroristas que estuvieron involucrados en el fallido intento de golpe en Turquía en 2016, ha enojado a la administración Trump y ha contribuido a la imposición de sanciones por parte del presidente de Estados Unidos a los ministros de Justicia y de Interior del país a principios de este mes.

Para empeorar las cosas, Trump anunció el viernes que estaba dando luz verde a una duplicación de los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio de Turquía hasta el 50% y el 20%, respectivamente. El presidente Erdogan y sus asesores financieros parecen estar perdiendo el control de la situación y sus declaraciones, cada vez más extrañas e inútiles, no han calmado a los mercados financieros.

¿Cómo ha afectado la venta masiva al mercado de divisas global?

Como es habitual en los tiempos de gran incertidumbre en el mercado, los inversores acudieron en masa hacia el Dólar estadounidense, el Yen japonés y el Franco suizo. Los inversores también huyeron de las monedas de mercados emergentes de mayor riesgo, muchas de las cuales cayeron a mínimos de varios meses o varios años, especialmente el Rublo ruso y el Rand sudafricano. Sin embargo, creemos que el movimiento de la Lira se debió por completo a factores idiosincrásicos y que las monedas de mercados emergentes que se vendieron deberían comenzar a generar algún repunte.

El Dólar estadounidense se ha fortalecido a un máximo de más de un año frente a la Libra esterlina, mientras que se reucpera bruscamente por debajo de la marca de 1,14 frente al Euro, por primera vez desde julio de 2017.

¿Qué ocurrirá en Turquía?

Nos resulta difícil ver un fondo definitivo a la reciente caída de la Lira y vemos probables pérdidas adicionales para la moneda. Un aspecto positivo de la situación es que los bancos parecen tener suficiente liquidez en divisa para cubrir su vencimientos durante algunos meses. El  CBRT, sin embargo, no ha intervenido directamente en el mercado, salvo con algunas garantías verbales, y sigue mostrándose reacio e incapaz de subir aún más los tipos. Incluso si el banco volviera a realizar una subida, no hay garantía de que otro aumento proporcione algo más que un soporte temporal para la moneda, como ha sido el caso en el pasado.

En una conferencia telefónica con inversores y economistas turcos el jueves, el ministro de Finanzas, Berat Albayrak, descartó la posibilidad de imponer controles de capital ya que conducirían a una interrupción repentina de los flujos de comercio e inversión. También afirmó que no había planes para buscar apoyo financiero del FMI y que el país se enfocaría en una política fiscal más estricta y aumentaría la IED. Sin embargo, creemos que incluso la combinación de medidas de austeridad del gobierno y grandes alzas de tipos de interés por parte del banco central pueden ser insuficiente para frenar la inflación y la Lira, y no se puede descartar un paquete de rescate del FMI más adelante.

En el futuro, los inversores se estarán preparando para más cambios respecto a la Lira y vigilando la posibilidad de un contagio que podría arrastrar a otras monedas europeas con ella. Creemos que la moneda podrá mantener una estabilidad relativa en el corto plazo en torno a los niveles actuales ya que las autoridades turcas continúan exprimiendo a los vendedores en corto con medidas de emergencia. A medida que pasa el tiempo, vemos que es difícil ver nada más que pérdidas adicionales para la Lira frente a cualquier otra moneda, ya que cada vez más instituciones turcas incumplen sus préstamos de FX vigentes.

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Escrito por Enrique Díaz-Álvarez

Director de Riesgos de Ebury. Responsable de la dirección estratégica y el análisis del mercado de divisas para la empresa y sus clientes, Enrique es reconocido por Bloomberg como uno de los analistas más exactos en sus previsiones de divisa.