Especial USD & GBP: revisión del tercer trimestre

Enrique Díaz-Álvarez23/Aug/2017Análisis del Mercado de Divisas

La Reserva Federal incrementó los tipos de interés en Estados Unidos en su última reunión, celebrada en Junio, siendo así el único Banco Central del G10 envuelto en un ciclo completamente alcista. No obstante, las expectativas sobre una desaceleración de estos aumentos en los tipos han pesado en la divisa de forma que el mercado ahora no parece que valore la posibilidad de una subida en los tipos hasta marzo de 2018.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también ha brindado ayuda al billete verde. La Administración Trump hasta ahora ha fracasado a la hora de introducir cualquier cambio de política de peso y en su promesa de incrementar el gasto y recortar impuestos, la cual parece cada vez más difícil de cumplir. Como resultado, el Dólar estadounidense se ha desplomado bruscamente frente a cada divisa del G10 en lo que llevamos de 2017 perdiendo casi un 10% de su valor en escasos siete meses. 

 

Al otro lado del Atlántico, el Banco Central Europeo ha insinuado que finalmente podría comenzar a recortar en su programa de expansión cuantitativa dos años después de su lanzamiento. El mercado espera ahora que la próxima reunión del Banco Central Europeo, la cual se celebrará en septiembre, como una oportunidad real para que los responsables políticos de la Eurozona anuncien que pronto disminuirán la compra de activos. Por el contrario, parece que el Banco de Inglaterra no optará por incrementar los tipos de interés este año en respuesta a la ralentización de la inflación en UK. Por otro lado, debido a que no se conocerán los resultados de las negociaciones del Brexit en algún tiempo, es probable que la Libra sea impulsada principalmente por las expectativas de la política monetaria futura. 

Con el riesgo político en segundo plano, las divisas del G10 con mejor comportamiento serán aquellas cuyos bancos centrales estén más próximos a empezar el esperado largo proceso de normalización de la política monetaria. 

USD

El dólar está teniendo un 2017 difícil, bajando en Agosto hasta su posición más débil en términos ponderados por el comercio desde Mayo de 2016.

El hecho de que las posibilidades de que la administración Trump sea capaz de forzar un estímulo fiscal en EEUU sean cada vez menores junto con el retraso en el calendario de subidas de tipos de interés de la Reserva Federal ha causado que la divisa renuncie a aproximadamente un 10% de su valor hasta ahora. 

Las promesas de Trump durante su campaña electoral sobre incrementar la inversión del gobierno en infraestructura hasta 1 billón de dólares cada vez son menos probables que se lleven a cabo y, al mismo tiempo, las posibilidades del anuncio de algún tipo de reducción de impuestos en 2017 son materialmente bajas. Incluso el Fondo Monetario Internacional ha recortado sus previsiones para la economía estadounidense, asumiendo que el plan de Trump basado en recortar impuestos y acelerar el gasto no incrementaría el crecimiento. 

Las previsiones de la Reserva Federal para un incremento de tipos más lento del que se esperaba este año también han contribuido a la debilidad del dólar, aunque la Fed ya aumentara de nuevo los tipos en su reunión de junio.

El Comité Federal del Mercado Abierto, por su parte, incrementó su principal tipo de interés con otros 25 puntos básicos hasta la horquilla del 1- 1.25%, su tercera subida consecutiva en los tipos. Janet Yellen ha mantenido un tono bastante optimista sobre la salud general de la economía estadounidense durante sus recientes ruedas de prensa. Por otro lado, los responsables políticos siguen ignorando el rendimiento relativamente débil en Estados Unidos en el primer trimestre del año, algo que se consideró como temporal. Esta visión estaba justificada por el 2.6% de crecimiento anual registrado en los tres meses en Junio, una notable mejora sobre la versión revisada a la baja del primer trimestre la cual se quedaba en un 1.2%.

Janet Yellen también se ha referido al mercado de trabajo, al cual ha calificado como “muy fuerte”. Los últimos informes de empleo han sido mixtos, aunque suficientes para garantizar en nuestra opinión tipos de interés más altos. La economía estadounidense incorporó 209.000 puestos de trabajo en julio. Asimismo, el promedio de los tres últimos meses para las nóminas no agrícolas está de nuevo alrededor de la marca de 200K, habiendo caído en mayo a su nivel más bajo desde julio de 2012. La tasa de desempleo, por su parte, ha continuado bajando y esta alrededor de un nivel considerado por la Fed como pleno empleo. Sin embargo, el crecimiento salarial ha sido bastante lento frente a la reciente disminución de la tasa de desempleo. 

El dólar disminuyó bruscamente tras la reunión de Julio en la que la Fed cambió su retórica en cuanto a inflación, alegando que el nivel estaba ahora por debajo del 2% en comparación con el ¨algo por debajo ¨que se incluyó en la declaración anterior. 

La inflación en Estados Unidos también ha ido a la baja en los últimos meses, aunque la Fed ha atribuido nuevamente esto a  la circunstancia casual de la brusca caída en los precios de servicios telefónicos.

El dato del incremento de precios de consumo se situó en apenas un 1,7% en julio, su nivel más bajo desde principios de 2015. El indicador de inflación preferido por la Fed, el índice PCE, también cayó al 1,4% aunque se espera que se recupere y alcance el objetivo del 2% marcado por el Banco Central en algún momento del año que viene. 

Ante la relativamente decepcionante noticia sobre la inflación, los políticos estadounidenses sorprendieron al mercado en Junio manteniendo sin cambio sus previsiones de Marzo para futuros incrementos.

Parece que la Fed ahora espera un incremento adicional en 2017 y en los tres siguientes años, una posición bastante lejana de la actualmente descontada por el mercado.

El retraso indefinido tanto en el recorte de impuestos como del paquete dedicado a infraestructuras nos llevó a revisar nuestra previsión de dos aumentos de tipos a uno sólo en el segundo semestre de 2017. Esto probablemente ocurra en la reunión de diciembre, mientras que en la misma reunión de septiembre posiblemente se acuerden los planes para comenzar a reducir la hoja de balance. 

Lo que sucede ahora es que hay una brecha importante entre las expectativas de las tasas de interés para los movimientos adicionales de la Fed y los de la Reserva Federal. En este sentido, esperamos que los tipos finalmente marquen un camino de subidas. Mientras que esto debe mantener el dólar bien apoyado en sus principales pares, estamos revisando nuestras previsiones EUR/USD de forma alcista para reflejar la reciente fortaleza del euro y la probabilidad, cada vez mayor, de que en Septiembre veamos un anuncio sobre la disminución del programa de estímulo del Banco Central Europeo.

GBP

La Libra, por su parte, ha sufrido un par de meses particularmente volátiles desde la sorpresa del resultado en las elecciones generales del mes de junio. La libra se depreció en torno a un 2% frente al dólar en la noche de dichas elecciones después de que los conservadores, inesperadamente, perdieran la mayoría absoluta. Sin embargo, la divisa se recuperó bien rebotando en agosto hasta su posición más fuerte en 14 meses debido, principalmente, a la debilidad del USD.

Una vez más, las encuestas sobre la intención de voto se equivocaron en junio. La mayoría de las encuestas habían dado al partido de Theresa May una cómoda ventaja en las elecciones. No obstante, el partido conservador sólo obtuvo 317 escaños, una caída de 13 sobre los 330 obtenidos en 2015, 9 escaños por debajo de la mayoría absoluta. Los laboristas, por su parte, formaron desde entonces un gobierno de minoría con el DUP tras dos semanas de negociaciones. Aunque esto eliminó la incertidumbre a corto plazo de un parlamento sin mayoría clara, por otro lado debilitó, en cierta medida, el poder del Primer Ministro ante las cruciales negociaciones en torno al Brexit, las cuales, formalmente, comenzaron en junio. Dichas negociaciones probablemente conllevarán un proceso largo y es posible que se demoren más allá del plazo de dos años establecido. 

En cuanto a los datos macroeconómicos, la economía de Reino Unido ha avanzado a buen ritmo pese a dicho escenario político incierto. El comité sobre política monetaria del Banco de Inglaterra sorprendió al mercado en junio con el voto de dos de los ocho miembros del comité, Ian McCafferty y Michael Saunders. Ambos votaron por una subida inmediata del tipo de interés. La votación permaneció sin cambios en agosto y el MPC recortó sus pronósticos de crecimiento.

Las posibilidades de un incremento en los tipos antes de lo esperado se han visto afectadas debido a  la desaceleración de la inflación. La inflación subió a un máximo de cuatro años, 2,9%, en mayo aunque desde entonces se ha moderado hasta el 2,6%. Llevamos un tiempo diciendo que hay un límite en cuanto a cuanto puede subir la inflación antes de que el Banco de Inglaterra empiece a valorar subir los tipos de interés y el número de disidentes en la última reunión del mismo reivindica este punto de vista. Aun así, probablemente la inflación deba superar el 3% antes de que más miembros del comité sobre política monetaria voten por una subida de tipos inmediata.

El Director Ejecutivo de Análisis Monetario y Estadísticas del Banco de Inglaterra, Andy Haldane, indicó que pronto podría votar por un incremento mientras que el gobernador Mark Carney reconoció en un discurso durante una conferencia del BCE en Portugal que el Banco Central debatiría la necesidad de mayores tipos de interés en los próximos meses. La caída de la inflación ha causado, sin embargo, que las posibilidades atribuidas por el mercado a una subida de tipos en 2017 caigan bruscamente hasta un 25%, nivel demasiado bajo en nuestra opinión.

Por otro lado, la actividad general en la economía de Reino Unido ha sido relativamente alentadora. Un crecimiento acelerado de un 0,3% en el segundo trimestre del año, un PMI de actividad empresarial que ha permanecido por encima del nivel de 50 el cual denota expansión, un índice manufacturero que subió en abril a un máximo de casi tres años y un índice del sector servicios que pasó de 54 a 56 en los últimos meses lo que equivale a una expansión trimestral aproximada del 0,5% en el PIB. 

Un obstáculo significativo para un mayor crecimiento en Reino Unido durante este año lo encontramos en el crecimiento real de los salarios, el cual actualmente es negativo encontrándose en mínimos de hace tres años con un -0,5%. Esto se debe totalmente a la recuperación de la inflación y no a la debilidad de los salarios nominales. 

Desde Ebury seguimos siendo bastante optimistas acerca de la economía de Reino Unido y creemos que hay posibilidades de que el Banco de Inglaterra reconozca la necesidad de tipos de interés más altos más allá de lo que el mercado actualmente refleja. No obstante, dados los recientes datos de inflación y el tono pesimista de Carney en sus intervenciones recientes es poco probable que tenga lugar a corto plazo. 

Por otro lado, tras la pérdida de la mayoría por parte de los conservadores en las elecciones de junio también está claro que las esperanzas de Reino Unido para conseguir un acuerdo más favorable con la UE se han ido desvaneciendo. De esta forma las posibilidades de una subida de tipos antes de lo esperado quedan equilibradas. Por ello, mantenemos nuestros pronósticos sin cambios y tan solo esperamos una apreciación modesta de la libra contra el dólar estadounidense. 

Puedes consultar el informe completo G10 FX Forecast Revision – Q3 2017

Print

Escrito por Enrique Díaz-Álvarez

Director de Riesgos de Ebury. Responsable de la dirección estratégica y el análisis del mercado de divisas para la empresa y sus clientes, Enrique es reconocido por Bloomberg como uno de los analistas más exactos en sus previsiones de divisa.