Las divisas, a primer plano en el comercio exterior de Castilla y León

Duarte Líbano Monteiro04/Aug/2015Comercio Exterior

Artículo publicado en El Norte de Castilla, el 02 de agosto de 2o15.
Por Duarte Líbano Monteiro, Director de Ebury España y Portugal.

Las transacciones comerciales de Castilla y León con países fuera de la zona euro han experimentado en los últimos años incrementos sostenidos, e incluso en el primer cuatrimestre de 2015 el alza ha sido del 18%, hasta representar casi un 42% del conjunto de ventas al exterior.

Los bancos centrales se han convertido en algo parecido a los legendarios oráculos. De sus decisiones dependen en gran medida los comportamientos de las economías locales y suponen un condicionante real para las empresas y el resto de actores económicos. Hasta tal punto ha ascendido su relevancia, que cada jueves de primero de mes, la comparecencia del señor Draghi, a la sazón presidente del Banco Central Europeo, causa similar o superior expectación que la que provocaría una estrella consagrada del rock en gira por cualquier país.

Incluso al otro lado del océano, la presencia ante los medios de la presidenta de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Janet Yellen, mantiene a las empresas mundiales en vilo. De hecho, llevamos meses intentando anticipar cuándo decidirá  elevar los tipos de interés, lo que supondrá una reordenación de piezas en el intrincado puzzle de la economía mundial. Las decisiones de estos grandes banqueros impactan sobre el precio del dinero y sobre el valor de las monedas, al fin y al cabo los dos instrumentos clave para objetivar una economía dentro de ese sistema abierto que hemos convenido en llamar globalización, además de determinar los flujos de bienes y capitales en todo el mundo.

En el caso concreto de Castilla y León, el gran sprint exportador que ha experimentado la región en los últimos años (2014 saldó con un récord de casi 13.000 millones vendidos al exterior, cerca de un 5% por ciento más que el año precedente), coloca a su economía ante el reto de continuar  mejorando su competitividad, factor que depende tanto de su propia voluntad de mejora  como de la facilidad normativa que instauren los gobiernos, pero también, qué duda cabe, al albur de estas decisiones monetarias que se toman a muchos kilómetros de distancia.

Ni mucho menos se puede decir que la economía castellano-leonesa dependa ya solo del mercado interior, si por tal entendemos aquel con el que compartimos idéntica moneda. Las transacciones comerciales con países de fuera de la zona euro han experimentado en los últimos años incrementos sostenidos, e incluso en este primer cuatrimestre el alza es del 18%, hasta representar casi un 42% del conjunto de ventas al exterior. De hecho, de los diez principales destinos para los productos de la región, cinco no comparten el euro. Son Reino Unido, Rumanía, Corea del Sur, Suecia o Polonia. Pero incluso una buena parte de las importaciones, en su mayoría equipos y componentes para la primera industria exportadora de la región, que es el sector de la automoción, proceden de países cuya divisa no es el euro.

Buena parte de las importaciones y exportaciones castillano leonenses, en su mayoría procedentes de la primera industria exportadora de la región, que es el sector de la automoción, proceden de países cuya divisas no es el euro.

Por tanto, de la deriva que tomen los tipos de cambio en las próximas semanas y meses dependerá no sólo el ritmo de actividad de las empresas que realizan operaciones con el exterior, sino que su fluctuación determinará el margen que obtengan de sus transacciones internacionales. Actualmente, un euro débil, que se dirige hacia la paridad con el dólar, según apuntan todos los analistas, supone el mejor acicate para seguir mejorando nuestras exportaciones, sobre todo en un contexto en el que las materias primas, principalmente los productos energéticos, mantienen sus precios en unos niveles moderados. En cambio, otro gallo cantará en lo que respecta a las importaciones, y en especial las provenientes de aquellos países con economías más débiles, que verán sometida la cotización de sus divisas a los vaivenes de las decisiones monetarias.

La globalización, también para Castilla y León, coloca a sus empresas en la tesitura de gestionar  aspectos como la divisa, cuyo comportamiento no depende de su gestión, y las conduce a un estadio de competencia donde cada día deberán tener más en cuenta las decisiones de esas grandes estrellas financieras del siglo XXI. Los pronósticos indican que la Fed se dispone a subir los tipos de interés en septiembre de 2015, y que a esta decisión seguirá la del Banco de Inglaterra, que hará lo propio, a tenor de  las previsiones, en el primer trimestre de 2016. A partir de estos dos escuetos datos, a las empresas exportadoras e importadoras les corresponde mover ficha.

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Escrito por Duarte Líbano Monteiro

Director General de Ebury para España y Portugal. Profesional experto de la industria financiera con más de 10 años de experiencia en gestión y dirección de ventas, que lidera la fuerte expansión de Ebury para el mercado ibérico.