10 claves para enfrentarse a la volatilidad del tipo de cambio

Enrique Díaz-Álvarez25/Feb/2015Comercio Exterior

Guía elaborada por los analistas de Ebury y publicada en Europapress

Con la internacionalización de las empresas españolas y su mayor presencia en mercados fuera de la Eurozona, el impacto de los tipos de cambio en su cuenta de resultados se ha convertido en una realidad que conviene tener muy presente.

En el pasado ejercicio, el euro cedió cerca de un 13% frente al dólar, y este comportamiento también se ha observado en las divisas emergentes, con apreciaciones frente al euro que se sitúan, en promedio, en el 5%, y con oscilaciones que han llegado a superar el 11%.

Para las pymes que están dando sus primeros pasos en el exterior, la gestión del riesgo de cambio es un aspecto no demasiado conocido, y dada su relevante incidencia en el plano financiero, en la medida en que una transacción puede derivar en un beneficio o en una pérdida, hace recomendable la adopción de medidas preventivas y de control.

10 claves a la hora de gestionar el riesgo de divisa

En Ebury ofrecemos apoyo a todas aquellas empresas que tienen la necesidad de protegerse frente a estos riesgos.  He aquí las diez recomendaciones que hacen nuestros analistas a las empresas que se disponen a dar el salto a los mercados  internacionales o se encuentran ya inmersas en ese proceso:

1. Establecer un calendario de pagos y cobros en divisa

Cerrar un seguro de tipo de cambio para la totalidad o un porcentaje de la exposición, y hacerlo teniendo en cuenta presupuestos anteriores y previsiones futuras, facilitará el establecimiento de nuevos precios  y generará confianza y tranquilidad a la hora de realizar las ofertas o ejecutar los pagos.  Observar esta recomendación asegura a la empresa poder hacer una previsión anual para el mantenimiento de sus márgenes.

2. Abrir una cuenta corriente en divisa o usar las de especialistas

Se trata de una cautela que deben tener sobre todo los exportadores habituales de grandes volúmenes, de tal manera que el banco no realice el cambio de forma automática a la recepción de los fondos. Les permite ser mucho más flexibles en la gestión del tipo de cambio, tomando sus propias decisiones en lo relativo al momento en el que tienen que comprar o vender divisas, incluso de los productos que quieren ejecutar (spot/contado, seguro de tipo de cambio, etc). Esta posibilidad es ofrecida también por algunos proveedores de divisas especializados que ponen a disposición de sus clientes una cuenta por cada divisa para ejecutar órdenes de compra-venta de divisas dadas por sus clientes.

3. Conocer las herramientas y productos de cobertura y sus costes

Los productos más habituales que existen en el mercado son:

  • Compra-venta al contado (spot): transacción de compra o venta de importes de otra divisa con entrega inmediata.
  • Seguro de tipo de cambio abierto y cerrado: permiten fijar un tipo de cambio para compra-venta de una divisa durante un periodo de tiempo, consiguiendo eliminar completamente la incertidumbre y el posible impacto de la volatilidad del par de divisas. El seguro de cambio cerrado consiste en la contratación de una compra o venta de divisa a plazo en una fecha futura cierta. El seguro de cambio abierto permite contratar la compra o venta de un importe máximo de divisa a una fecha final futura, pudiendo realizar disposiciones parciales durante ese periodo de tiempo.
  • Órdenes de mercado: permiten establecer una cota o límite deseado al cual se estaría dispuesto a comprar o vender, tanto en operaciones al contado como en la contratación de un seguro de tipo de cambio durante un periodo de tiempo, dentro del cual, en el caso de alcanzar dicha cota, se cerraría la posición y se ejecutaría la operación.
  • NDF (seguros de tipo de cambio no entregables): los NDF proporcionan protección para las empresas que tengan exposición con los países de mercados emergentes que tienen restricciones de divisas. El NDF es similar a un contrato a plazo. La diferencia clave es que la liquidación del contrato se realiza no por la entrega efectiva de las monedas, sino tomando la diferencia entre el tipo de cambio fijado en el contrato y la “fijación oficial de precio” para determinar el monto de la liquidación neta.

4. Estudiar los riesgos que implica el comercio con países con legislación específica

Se trata de países que, como Brasil o Argentina, cuentan con marcos legales que no ponen trabas a la recepción de capitales, pero que son mucho más restrictivos en lo que se refiere a su repatriación. Para enfrentarse a esta situación, puede ser aconsejable la apertura de cuentas en el país  extranjero con el que se opera, o  el establecimiento legal en el país con empresas subsidiarias o sucursales. En cualquier caso, se aconseja acudir a asesores expertos tanto para el cambio de la divisas como para la parte legal o fiscal.

5. Considerar la oportunidad que implica exportar en moneda local

Constituye una excelente decisión desde el punto de vista comercial, pero la gestión del riesgo de divisa, en este caso, es clave.  Exportar en moneda local implica facturar los productos en dicha moneda, incurriéndose en un riesgo de divisa a la hora de repatriar los fondos (la empresa española tendrá que vender la moneda local para comprar euros). Este problema se acentúa cuando hablamos de las llamadas divisas exóticas, cuyo volumen de negocio es considerablemente menor y conllevan un mayor riesgo a la hora de operar con ellas, debido principalmente a su mayor volatilidad y a su reducida liquidez. Para ilustrarlo, podríamos señalar el ejemplo de un exportador español de calzado que venda en moneda local. Este debe esperar de media 180 días desde la facturación al cobro del pedido. En ese plazo, la fluctuación de la divisa puede variar entre un 0,5% hasta un 3 o 4%, con el consiguiente quebranto de los márgenes.

6. Analizar en profundidad la exposición a las variaciones de los tipos de cambio frente al euro

En este sentido, adoptar medidas de seguimiento y control del riesgo de tipo de cambio es muy aconsejable, lo mismo que, en el caso de pequeños departamentos financieros, buscar un asesoramiento proactivo que se adelante a los posibles eventos del mercado y facilite cerrar posiciones de cambio favorables para la empresa.

7. Diseñar un mapa de riesgos en función de los países en los que operamos

Es aconsejable un estudio e identificación de los riesgos a los que una empresa se enfrenta en países extranjeros, así como conocer el histórico de volatilidad de su divisa con respecto al euro y al dólar, con el fin de adoptar estrategias preventivas y valorar posibles operaciones de cobertura que despejen la incertidumbre financiera asociada al comercio exterior.

8. Elegir el medio de pago adecuado para minimizar el riesgo

Para ello se deben tener en cuenta diferentes factores como la confianza entre los agentes, la solvencia de las partes, los plazos establecidos en el contrato y la capacidad de asumir riesgo de cada uno de los intervinientes.

9. Aprovechar momentos de calma en los mercados

Según Enrique Díaz, Director de Riesgos de Ebury, la mejor manera de protegerse contra el riesgo es aprovechar niveles de volatilidad bajos de las divisas principales para cubrir la mayor cantidad de exposición futura posible. En estos momentos, el hecho de que algunos bancos centrales se estén preparando para subir tipos de interés, anticipa incertidumbre y posibles periodos de mayor volatilidad.

10. Buscar la máxima agilidad en los pagos

Una mayor rapidez en la ejecución de los pagos internacionales puede ayudar a las pymes españolas a negociar mejores condiciones con sus proveedores extranjeros. La eficiencia del proceso de pagos dependerá del canal de envío que un proveedor de divisas use, así como de la tecnología integrada en tal proceso, lo que aportará mayor seguridad y confianza en las relaciones comerciales exteriores de las pymes.

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Escrito por Enrique Díaz-Álvarez

Director de Riesgos de Ebury. Responsable de la dirección estratégica y el análisis del mercado de divisas para la empresa y sus clientes, Enrique es reconocido por Bloomberg como uno de los analistas más exactos en sus previsiones de divisa.