ZAR: Esperamos que el Rand sudafricano alcance ganancias modestas frente al Dólar en 2019
El Rand sudafricano (ZAR) se vendió fuertemente frente a casi todas las demás monedas en los ocho meses previos a septiembre, con una fuerte desaceleración de los datos económicos internos y un Dólar estadounidense más fuerte que causó que la divisa cayera a un mínimo de dos años.
La confirmación de que la economía sudafricana entró en recesión a principios de 2018 ha llevado al Rand a su nivel más bajo desde junio de 2016 y la moneda, ahora, cotiza casi un 25% más abajo.

El ZAR demostró ser una de las monedas de mercados emergentes más frágiles después de la crisis en Turquía en agosto, perdiendo alrededor del 10% de su valor. La moneda sudafricana también ha sido particularmente vulnerable al aumento de tipos de interés en todo el mundo, dado que el país debe aproximadamente el 40% de su PIB a EEUU y la zona euro. Esto ha convertido al Rand en una de las monedas de mercados emergentes con peor desempeño en el mundo en 2018, incluso después de la reciente estabilización de la moneda.

La noticia de que la economía sudafricana cayó en una recesión técnica por primera vez en casi una década en el segundo trimestre de 2018 ha generado preocupación en relación con la salud de la economía doméstica. La economía de Sudáfrica se contrajo un 0,7% en los tres meses previos a junio, tras una fuerte disminución de la actividad, 2,6% en el primer trimestre de 2018. Esta desaceleración se debió, en gran parte, a una desaceleración significativa en el sector agrícola, que disminuyó en un 11% después de una gran sequía que afectó a gran parte del área de Cabo Occidental. De manera alentadora, la economía emergió de la recesión en el tercer trimestre y, en realidad, creció un relativamente saludable 2,2%.

La economía se ha visto agobiada por años de incertidumbre política que han dañado la confianza de las empresas y los consumidores. El nombramiento de Cyril Ramaphosa como sucesor del ex presidente Jacob Zuma a finales de 2017 ha aliviado, al menos, un grado de esta incertidumbre. Ramaphosa ha sido visto como un líder generalmente más amigable para los negocios, aunque una serie de cambios radicales en las políticas han tomado tiempo en traducirse a una mejora en la actividad económica doméstica. Ramaphosa ha estado bajo una creciente presión por cumplir sus promesas económicas. El presidente anunció en septiembre un esperado paquete de estímulo que, se espera, pueda aportar algo de vida a la difícil economía del país.

La reciente depreciación en el Rand ahora también pone en grave peligro el objetivo de inflación del banco central, dado que una moneda más débil generalmente se abre camino hacia precios internos más altos. La inflación general se redujo a solo 3,8% en marzo, su nivel más bajo desde 2015. Sin embargo, los precios al consumidor han comenzado a repuntar con la tasa de inflación principal en 5,2% en noviembre, su ritmo más rápido desde mayo de 2017. Ahora, ha vuelto hacia el extremo superior del objetivo de inflación, de 3-6%, del banco central y, según las recientes comunicaciones del banco central, es probable que aumente aún más en los próximos meses. Sin embargo, un signo positivo es que la inflación subyacente se ha mantenido en una medida ligeramente más estable, llegando al 4,4%.

En un intento por levantar la baja inflación y apoyar la economía doméstica, el Banco de la Reserva de Sudáfrica (SARB) redujo su tipo de interés principal a 6,5% a principios del año pasado, su primera reducción de tipos desde julio de 2017. Sin embargo, la gobernadora Lesetja Kganyago no se comprometió a un ciclo completo de flexibilización. Desde entonces, la desaceleración de la actividad económica normalmente sugeriría que podría haber más recortes, aunque la reciente fuerte caída del Rand, por supuesto, limita el espacio para la flexibilización monetaria adicional. Kganyago señaló en la reunión de septiembre que no hubo debate sobre un recorte de tipos, con tres de los siete miembros del comité votando a favor de una subida inmediata. Creemos que ahora hay una muy buena posibilidad de un alza en este año nuevo, especialmente si el Rand se mantiene en su bajo nivel actual.

Los tipos reales ahora están en el 1,3%, casi la mitad del nivel que tenían en marzo. Las reservas de divisas también han disminuido modestamente en términos relativos en los últimos dos años y, ahora, se encuentran en el equivalente a solo seis meses de cobertura de importaciones. Esto proporciona un espacio bastante limitado para que intervenga el SARB con el fin de proteger la moneda de una venta masiva.

A diferencia de Turquía y Argentina, los países de las dos monedas con peor desempeño en 2018, el déficit de cuenta corriente de Sudáfrica es, en realidad, relativamente pequeño y se reduce al 2,5% del PIB total. Sudáfrica también tiene una relación de deuda externa y PIB relativamente más manejable, de aproximadamente el 22%, en comparación con el 50% de Turquía y más del 30% de Argentina.

La fuerte venta masiva del Rand a principios de año superó con creces casi todas las expectativas. Esto lo dejó en niveles no necesariamente justificados por los fundamentos económicos del país. El relativamente bajo déficit de cuenta corriente de Sudáfrica, las reservas adecuadas de divisas, los tipos de interés reales positivos y la posibilidad de tipos más altos nos llevan a esperar que la moneda alcance ganancias modestas frente al Dólar estadounidense en 2019.

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