USD: "Seguimos pensando que la política monetaria será el principal impulsor del Dólar en 2019"
Pese a perder terreno a finales de 2018, el Dólar terminó el año pasado mucho más fuerte de lo que lo empezó. La moneda estadounidense se recuperó frente a todas las demás monedas del G10 en 2018, a excepción del Yen japonés, tocando su posición más fuerte frente al Euro en casi un año y medio, a mediados de noviembre. Una afluencia de flujos refugio, un BCE moderado y la incertidumbre política en Europa llevaron al par EUR/USD a descender más del 8% en los últimos nueve meses.
Sin embargo, el Dólar ha vuelto a perder terreno desde que alcanzó los máximos de varios meses antes mencionados. Esto se debe, en parte, al prolongado cierre del gobierno y a que los inversores están retrasando las expectativas de alzas de tipos en EEUU para 2019. Los tipos de interés aumentaron, nuevamente, en la reunión del FOMC de diciembre aunque, como habíamos anticipado, observamos una revisión a la baja en las proyecciones de futuras subidas de la Fed. Los tipos se elevaron en otros 25 puntos básicos hasta un rango entre el 2,25-2,5%, la cuarta subida en el año y todos los miembros del comité votaron por un aumento inmediato. La rueda de prensa del presidente Jerome Powell fue relativamente optimista.

En ella, reiteró que la economía estadounidense había sido fuerte, afirmando que el mercado laboral ha seguido mejorando. Powell también destacó que, si bien las condiciones del mercado financiero se habían endurecido, estos acontecimientos no habían cambiado las perspectivas. Los aumentos de tipos adicionales se siguen visualizando en el corto plazo aunque el lenguaje se modificó ligeramente al referirse a los mismos como “algunos aumentos”.

Las previsiones de crecimiento se ajustaron a la baja, aunque no a la magnitud que el mercado había estado esperando. Los responsables políticos ahora piensan que la economía más grande del mundo crecerá un 2,3% en 2019, por debajo de la proyección anterior del 2,5%. La inflación también ha “sorprendido a la baja” y ha llamado a la “capacidad de ser paciente en el futuro”, según Powell. El banco central ahora espera que la inflación anual descienda del 2% a un objetivo inferior al 1,9% a finales de 2018 y se mantenga en este nivel durante los próximos doce meses.

En cuanto a la “gráfica de puntos” de la Reserva Federal, si bien también fue revisada a la baja, la rebaja fue, nuevamente, menor de lo que muchos habían temido. El punto medio para 2019 ahora muestra que el Comité espera aumentar los tipos en dos ocasiones en 2019, en comparación con las tres que había trazado en septiembre. Estos nuevos pronósticos reducen el nivel de tipos a largo plazo a 2,8% desde el 3% anterior.

Powell señaló que los tipos se encontraban ahora en el “extremo inferior” del rango de tipos neutrales, lo que indica que es probable que veamos un ritmo más lento de alzas a partir de ahora. Los mercados no están valorando las subidas en 2019 pero, ¿qué hay detrás de una revisión tan drástica?

- Venta masiva en el mercado de valores global. Los mercados bursátiles de todo el mundo sufrieron un diciembre difícil, con el índice S&P 500 hundiéndose en casi un 15%.

- Signos de desaceleración en los PMIs mundiales. Los índices PMI de actividad empresarial han disminuido en todos los ámbitos en los últimos meses (principalmente en EEUU, la zona euro y China), lo que ha aumentado los temores sobre una desaceleración económica mundial.

- Powell insinúa ajustes en la reducción de balance. A principios de enero, el presidente de la Fed declaró que el banco “no dudaría” en ajustar el ritmo al que su balance baja si esto causa problemas en los mercados financieros.

- Retroceso en la inflación de EEUU. Una de las razones principales detrás de la necesidad de un ritmo más lento de aumentos es la reciente ausencia de presión inflacionaria en la economía de EEUU. La inflación general ha retrocedido cayendo a un mínimo de nueve meses interanual, del 2,2%, en noviembre. Esto se debe, en parte, a la caída de los precios mundiales del petróleo.

A pesar de los factores anteriormente mencionados, creemos que la reciente recuperación de las expectativas en cuanto a los aumentos de tipos de interés ha sido una reacción exagerada. En primer lugar, el crecimiento de EEUU sigue siendo sólido y no vemos ninguna razón para considerar una recesión en el corto plazo. La economía se expandió otro 3,5% anualizado en el tercer trimestre de 2018, tras un máximo de varios años en el crecimiento del segundo trimestre. Si bien parte del impulso del estímulo fiscal seguramente se desvanecerá en 2019, aún esperamos un crecimiento de 2- 2,5% donde el consumo sea apoyado por la creación de empleo y los aumentos de salarios reales.

Un mercado laboral fuerte debería ayudar a apoyar la economía doméstica este año. La economía de EEUU agregó 312.000 empleos en diciembre. Esto aseguró que el promedio móvil de doce meses en el número de nóminas no agrícolas se disparase a un impresionante 232K, su nivel más alto desde septiembre de 2016.

El ritmo de creación de empleo en EEUU continúa superando ampliamente el crecimiento de la fuerza laboral. El desempleo también está cerca de un mínimo de cinco décadas, lo que está comenzando a filtrarse hacia salarios reales más altos. El crecimiento promedio de los salarios ha superado el 3% en los últimos tres meses, con salarios reales en su nivel más alto desde junio de 2017, una señal alentadora.

La inflación subyacente, que elimina los componentes volátiles de los alimentos y la energía, también se mantiene por encima del objetivo, en el 2,2%. Un mercado laboral ajustado, un fuerte nivel de crecimiento económico y la amenaza de mayores precios de importación respaldados por las políticas proteccionistas de Trump podrían mantener los precios elevados este año. Esto puede aumentar la presión sobre la Reserva Federal para reforzar aún más la política en 2019.

Como mencionamos, los flujos refugio han seguido apoyando al Dólar y podrían hacerlo, nuevamente, en 2019 si observamos un aumento del conflicto comercial entre EEUU y China. Trump ha continuado amenazando con aranceles adicionales a los que ya se han impuesto, incluida la amenaza de aumentar el arancel del 10% sobre las importaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares a un 25%. Sin embargo, vimos un alto al fuego en la guerra comercial después de la reunión del G20 en Argentina, celebrada en diciembre, con el presidente Trump y el presidente chino, Xi Jinping, acordando detener las sanciones adicionales por 90 días. Si bien esto no garantiza que se llegue a un acuerdo comercial, es una señal alentadora que sugiere que podría llegar a darse un entendimiento entre las dos superpotencias. Seguimos opinando que los temores sobre una guerra comercial global son exagerados y creemos que la retórica proteccionista de la administración Trump es, en gran parte, teatro político y una táctica de negociación.

Seguimos pensando que la política monetaria será el principal impulsor del Dólar en 2019. Tras la última reunión del FOMC, está claro que es, casi seguro, que la Fed suba los tipos a un ritmo mucho más lento, aunque no en la medida en la que el mercado lo está valorando. Creemos que el banco central podría hacer una pausa hasta la mitad del año y esperar cifras de inflación antes de volver a evaluar la necesidad de alzas en la segunda mitad de 2019. Esto garantizaría que solo pudiesemos ver una subida en los próximos doce meses en la última etapa del año.

La combinación de un ritmo mucho más lento de aumentos por parte de la Reserva Federal este año, la alta probabilidad de que el BCE no suba sus tipos hasta 2020 y la ausencia de signos de recesión en las principales economías mundiales acreditan nuestras previsiones de cierta estabilidad en el EUR/USD y una amplia recuperación en las monedas de los mercados emergentes frente al Dólar en 2019.

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