NZD: Existen obstáculos para ver un Dólar neozelandés fuerte
El Dólar de Nueva Zelanda (NZD), en línea con nuestras previsiones, se mantuvo relativamente bien en los últimos meses, incluso en medio del rechazo al riesgo que ha llevado a una venta general de la mayoría de las monedas de mayor rendimiento. La divisa rebotó a un máximo de cinco meses y medio a principios de diciembre, después de tocar su posición más débil desde enero de 2016 en octubre.
A pesar de su rebote en fin de año, el NZD terminó 2018 casi un 6% más abajo de donde lo había iniciado, arrastrado por el miedo al riesgo antes mencionado y la continua preferencia del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (BRNZ) por no subir los tipos de interés.

El Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (BRNZ) ha moderado las expectativas de un alza en los tipos en las últimas semanas, brindando una evaluación más negativa de la economía nacional en su reunión de noviembre. Los responsables de política monetaria mantuvieron los tipos estables en 1,75% y el gobernador Adrian Orr afirmó que el banco central ahora espera que los tipos se mantengan en este nivel durante 2019 y 2020. También insinuó que el próximo paso podría ser un recorte, citando riesgos tanto para el crecimiento como para las proyecciones de inflación. Según Orr, el BRNZ “mantendrá la OCR a un nivel expansivo durante un período considerable para contribuir a maximizar el empleo sostenible y mantener una inflación baja y estable”.

A la evaluación, mucho más moderada, del BRNZ ha seguido una modesta desaceleración en Nueva Zelanda. El crecimiento se redujo, drásticamente, en el tercer trimestre de 2018, descendiendo a solo un 0,3% intertrimestral, su ritmo más lento desde finales de 2013. Los sectores manufacturero y agrícola muestran un desempeño particularmente pobre, mientras que la incertidumbre sobre el comercio mundial, probablemente, haya tenido un papel importante en el aumento del déficit comercial del país, que alcanzó un máximo histórico en septiembre. La confianza empresarial ha mejorado en los últimos meses, aunque esto también sigue siendo considerablemente más bajo que los estándares históricos.

Sin embargo, existen razones para ser optimistas, particularmente dadas las recientes mejoras en las condiciones del mercado laboral en Nueva Zelanda que podrían comenzar a filtrarse hacia un repunte en la actividad económica nacional. El crecimiento de las ganancias ha estado en una tendencia al alza constante desde principios de 2017, manteniéndose apenas por debajo de un máximo de seis años, en el 1,8%, en el tercer trimestre del año pasado. La tasa de desempleo también ha seguido disminuyendo, cayendo abruptamente a solo 3,9% en el tercer trimestre desde un 4,4% revisado a la baja. Esto marca el nivel más bajo de desempleo en Nueva Zelanda desde 2008 y el apogeo de la crisis financiera.

La inflación general también se ha acelerado en los últimos trimestres, aumentando a 1,9% en el tercer trimestre de 2018. Esto es cercano al objetivo de inflación del 2% del banco central. A pesar de este aumento en el crecimiento de los precios, el débil crecimiento económico y las recientes comunicaciones moderadas del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda ahora llevan al mercado a estimar una probabilidad de alza antes de finales de este año del 80%.

La falta de urgencia por parte del BRNZ para elevar los tipos de interés en el corto plazo, sin duda, representa un obstáculo para la fortaleza del NZD. Sin embargo, como parece que la Reserva Federal se mantendrá en los tipos de 2019, creemos que los riesgos para la moneda de Nueva Zelanda están, ahora, bastante equilibrados y por lo que esperamos ver un NZD/USD mayormente estable justo por debajo de los niveles actuales de este año.
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