MXN: El Peso mexicano debe ser uno de los beneficiarios del reciente cambio de la Fed
El Peso mexicano (MXN) inició una fuerte recuperación frente al Dólar estadounidense a finales del año pasado, repuntando, aproximadamente, un 8% en mes y medio hasta mediados de enero.
El optimismo respecto al acuerdo entre EEUU, México y Canadá ha respaldado a la moneda en los últimos meses y ayudó al MXN a revertir casi la totalidad de sus pérdidas tras una fuerte venta en octubre. Esto, combinando con los tipos de interés más altos del Banco Central de México, permitió que el Peso subiera a su posición más fuerte en seis meses en abril.

Gran parte de la fragilidad del Peso en 2018 se debió a la incertidumbre sobre las futuras relaciones comerciales con Estados Unidos. El presidente Trump impuso una serie de aranceles a los bienes mexicanos el año pasado en un intento por reducir el considerable déficit comercial y promover la producción nacional. Sin embargo, las preocupaciones sobre el comercio han disminuido a raíz del acuerdo, que incluye lo siguiente:

- Mayor provisión de trabajadores con salarios más altos en el sector automotriz mexicano.

- Garantía de que el 75% de los componentes de automóviles y camiones se fabriquen en México, EEUU o Canadá para garantizar aranceles a 0.

- Derecho a las representaciones sindicales de los trabajadores mexicanos.

El acuerdo en sí aún no ha sido ratificado y requiere la aprobación legislativa de los tres países. Sin embargo, no creemos que éste sea obstáculo importante y su ratificación debería eliminar una fuente importante de incertidumbre para el Peso.

En línea con nuestros pronósticos, los tipos de interés más altos del Banco Central de México (Banxico) también han brindado apoyo al Peso mexicano en los últimos trimestres. El Banxico ha subido los tipos de interés en varias ocasiones en los últimos años para proteger el Peso y prevenir las presiones inflacionarias en el país. Los tipos se elevaron en la reunión de diciembre del banco en 25 puntos básicos adicionales al 8,25%, llevando a la tasa principal a su nivel más alto desde 2008. El estado del banco era bastante agresivo, citando los riesgos planteados por la inflación por encima del objetivo del banco central.

La inflación general en México aumentó de nuevo por encima del 5% a finales del año pasado, incómodamente por encima del rango objetivo del 2-4% del Banxico. Sin embargo, la necesidad de una continuación del ciclo de subidas se ha reducido en los últimos meses tras una disminución de la presión inflacionaria interna. La serie de aumentos de tipos parece haber puesto un techo al crecimiento de los precios por el momento, con el tipo principal disminuyendo a 4% en marzo. Esta disminución de la inflación significa que los tipos de interés reales en México han aumentado considerablemente y, ahora, están en más del 4%, alrededor de su nivel más alto desde finales de 2005. Esto debería servir de apoyo al Peso y aliviar la presión de depreciación de factores externos.

Una de las principales fuentes de incertidumbre es la reciente desaceleración del crecimiento en México, que vio crecer la economía en solo un 0,2%, intertrimestral en los últimos tres meses de 2018. Los sectores de manufactura, minería y construcción se contrajeron, compensando el sólido crecimiento en el sector servicios. Ahora, se espera que el crecimiento disminuya a 1,6% en 2019 según el FMI desde el pronóstico anterior del 2,1%. En este contexto, una bajada de calificación de las tres grandes agencias es posible en 2019. Sin embargo, creemos que la menor incertidumbre sobre el acuerdo podría hacer que el crecimiento sorprenda al alza este año, lo que brindaría apoyo para el sector manufacturero, en particular.

La última disminución en la inflación y el débil crecimiento a nivel mundial, combinados con el reciente giro moderado de la Reserva Federal, disminuye la necesidad de aumentos adicionales del Banxico, en nuestra opinión. Creemos que las llamadas a un inicio del ciclo de flexibilización son prematuras y una reacción exagerada. Vale la pena señalar que la inflación del 4% está justo en el centro del rango objetivo del Banxico, mientras que las actas de las últimas reuniones instaron a la paciencia y sugirieron que los responsables de política monetaria no tenían prisa por revertir el rumbo.

Seguimos siendo optimistas sobre las perspectivas para el Peso mexicano. Las noticias del acuerdo han calmado las tensiones, los tipos de interés reales son firmemente positivos, el déficit de cuenta corriente del país se está reduciendo y creemos que los temores sobre los recortes en los tipos del Banxico son exagerados. El MXN también debe ser uno de los principales beneficiarios del reciente cambio moderado de la Reserva Federal. Por lo tanto, revisamos a la baja nuestros pronósticos USD/MXN y continuamos esperando ganancias modestas para la moneda desde los niveles actuales.
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