KES: Esperamos una depreciación gradual del Chelín keniano frente al Dólar
El Chelín de Kenia (KES) se mantuvo frente al Dólar estadounidense en 2018, tanto que es una de las pocas monedas de mercados emergentes que, actualmente, cotiza a un nivel más alto que cuando comenzó 2018.
El KES cayó por debajo del nivel de los 100 KES por USD a principios de año por primera vez desde julio de 2015, tras un aumento en las entradas de divisas del sector agrícola. La intervención en el mercado de divisas del Banco Central de Kenia ha asegurado que el Chelín se haya comercializado, en gran medida, dentro del rango 1-2% frente al USD durante casi todo 2018.

El impresionante desempeño del Chelín, sin embargo, ha generado preocupación por el hecho de que la moneda puede ser excesivamente fuerte y no estar justificada por los fundamentos subyacentes. El FMI advirtió, a finales de octubre, que el Chelín estaba sobrevaluado en más de un 17% lo que provocó una venta masiva del KES y envió a la moneda a su posición más débil desde enero. Posteriormente, el banco central, que ha continuado apuntalando la moneda, ha disminuido la posición de la deuda externa del país. El FMI ha pedido una “mayor flexibilidad cambiaria” a la luz de las expectativas de inflación, bien ancladas, en Kenia y las altas reservas de divisas.

Incluso con un Chelín ampliamente más fuerte, la economía de Kenia avanzó en el segundo trimestre del año creciendo a su ritmo más rápido desde finales de 2013. La economía se expandió un 6,3%, cómodamente por encima del consenso del 5,7% y muy superior al 4,7% registrado en el mismo periodo del año anterior. El clima favorable levantó la actividad en el sector agrícola, lo que compensó el desempeño relativamente más lento en la minería, la explotación de canteras y la construcción. Se espera que la economía de Kenia crezca un 5,7% en 2018. La última tendencia alcista en los precios del petróleo también presenta un riesgo a la baja para la economía y el Chelín de Kenia, dadas las características de Kenia como un importador neto de petróleo. Las importaciones de petróleo representan cuatro veces más las exportaciones de petróleo y el reciente repunte en el precio del producto básico, que ha aumentado considerablemente hasta alcanzar los 70 dólares por barril, ha contribuido a un aumento del déficit del país. El déficit comercial de Kenia aumentó hasta alcanzar su nivel más alto en cuatro años en mayo, aunque se espera que este déficit sea financiado sin mayores dificultades. Con un Chelín más fuerte y la reciente disminución de la inflación, el Banco Central de Kenia ha tenido espacio para recortar los tipos de interés en dos ocasiones en 2018. La última reducción de 50 puntos básicos en los tipos de interés en julio llevó a éstos a un mínimo de tres años, del 9%, donde se han mantenido estables en cada reunión posterior. Los responsables políticos mencionaron expectativas de inflación dentro del rango objetivo del banco, afirmando que la producción económica estaba “por debajo de su nivel potencial” y que había espacio para una política monetaria acomodaticia adicional.

La inflación general se ha desacelerado de forma relativamente fuerte en Kenia desde el segundo trimestre de 2017, disminuyendo desde un máximo de cinco años, del 11,7%, en mayo del año anterior a menos del 4% en abril de 2018, nuevamente dentro del rango objetivo de 5,00% +/- 2,5% del banco central. Esto ha aumentado un poco desde entonces, aunque a 5,5% en septiembre, está lejos de los niveles que justificarían una reversión inmediata en las condiciones de política monetaria. Es probable que la política se mantenga acomodaticia mientras la economía de Kenia siga creciendo a un ritmo que el banco central considera que está por debajo de su potencial. A pesar de la reducción el tipo de interés principal, los tipos de interés reales permanecen cómodamente en territorio positivo por encima del 3%, entre los tipos de interés más altos de la región. Esto debería continuar incentivando la inversión extranjera en Kenia.

Incluso después de una intervención reciente, el Banco Central de Kenia ha seguido acumulando reservas de divisas. Si bien las reservas se redujeron en términos absolutos en 2017, han aumentado en los últimos años y, ahora, están en el equivalente a alrededor de ocho meses de cobertura de importaciones. Las autoridades de Kenia han utilizado algunas reservas para estabilizar el KES en los últimos meses y deberían tener mucha munición para seguir haciéndolo a fin de garantizar la estabilidad de la moneda y evitar otra depreciación brusca del Chelín.

Creemos que la fortaleza reciente del KES no está necesariamente justificada por los fundamentos económicos y que el valor de la moneda ha sido inflado artificialmente por el Banco Central de Kenia. Seguimos opinando que la perspectiva para el KES está sesgada a la baja y que una depreciación de la moneda la pondría más en línea con lo que justificaría la macroeconomía subyacente.

El déficit de cuenta corriente de Kenia ha empeorado y se espera que se deteriore aún más en 2018, lo que dejaría a Kenia expuesta a flujos de cartera más volátiles para financiar la balanza de pagos. Mantenemos nuestro pronóstico de una depreciación gradual del Chelín frente al Dólar estadounidense.



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