JPY: Seguimos pronosticando una depreciación gradual del Yen japonés
El Yen japonés (JPY) se ha fortalecido considerablemente desde mediados de diciembre. La moneda ha recuperado, aproximadamente, un 5% en el último mes, un ascenso que garantiza que el JPY ha tenido, de lejos, el mejor desempeño del G10 y uno de los mejores del mundo en el último año.
Las preocupaciones sobre una desaceleración económica global inducida por China han alimentado los flujos refugio hacia el Yen con un desplome repentino en el cruce USDJPY que envió al Yen a su posición más fuerte en nueve meses y medio, a principios de enero. El Yen recuperó alrededor de un 3% en cuestión de minutos después de que el cruce USD/JPY atravesara niveles técnicos clave, lo que había provocado grandes pérdidas.

Los temores respecto a una escalada en la guerra comercial entre EEUU y China también han preocupado y han hecho que los inversores acudan a la seguridad del Yen en los últimos meses. Japón es el cuarto mayor destino de exportación de productos estadounidenses, mientras que China representa casi una quinta parte de los ingresos totales de exportación del país, lo que expone a la economía japonesa a una demanda externa potencialmente más débil. Los inversores han asumido la opinión general de que el proteccionismo de Trump tendría un impacto menor en la economía estadounidense que en muchos de sus pares, incluido Japón.

El presidente Trump ha continuado imponiendo y amenazando con sancionar con una amplia gama de aranceles a China, incluido un impuesto del 10% sobre los productos chinos por valor de 200 mil millones de dólares. Dicho esto, la noticia de un alto al fuego entre Trump y el presidente chino, Xi, en diciembre, fue un acontecimiento alentador y reforzó nuestra opinión de que los temores en torno a una guerra comercial son exagerados. Esto podría conducir a una relajación en los flujos refugio llevándolos lejos del Yen, si fuera el caso.

En medio de los fuertes flujos refugio hacia el Yen, el Banco de Japón (BoJ) mantuvo estable su política monetaria en su reunión de diciembre. El banco mantuvo su política ultra flexible, citando una posible desaceleración del crecimiento global y las preocupaciones sobre las perspectivas de alcanzar su objetivo de inflación del 2%. El BoJ ha seguido manteniendo su tipo de interés principal a corto plazo en negativo, en -0,1%, como hemos anticipado, manteniéndola estable por más de tres años. Su llamada “flexibilización monetaria cuantitativa y cualitativa con control de la curva de rendimiento” también hará que el banco compre bonos del gobierno a un ritmo anual de 80 billones de yenes para mantener un rendimiento del gobierno a 10 años de alrededor a cero. El gobernador Haruhiko Kuroda ha insinuado, en repetidas ocasiones, que el estímulo podría incrementarse aún más, destacando, en la reunión de diciembre, los mayores riesgos externos a la baja.

La reciente y brusca caída de los precios mundiales del petróleo y otra brusca caída del crecimiento de los precios en Japón, en noviembre, llevan a pensar que, ahora, es probable que se produzca otra bajada en la proyección de inflación del banco central. Incluso con la, ya extremadamente, acomodaticia política del BoJ, la inflación general en Japón disminuyó a solo 0,8% año a año en noviembre, su nivel más bajo en cinco meses. Actualmente, el banco espera que la inflación llegue a solo el 1,5% en el año fiscal del 2019, muy por debajo de su objetivo del 2%. Al igual que en la zona euro, la tasa subyacente de crecimiento de los precios sigue estancada y no ha logrado romper el nivel del 1% en cada mes. Mientras la inflación siga sin mostrar signos de retorno al objetivo del BoJ, creemos que la política monetaria en Japón seguirá siendo muy flexible en 2019.

Un fracaso del banco central a la hora de impulsar el crecimiento en Japón también es una causa importante de preocupación para los responsables de política monetaria y debería alentar al BoJ a mantener firme la política durante algún tiempo. Los datos del tercer trimestre de 2018 mostraron que la economía japonesa se contrajo un 0,6% en los tres meses hasta septiembre, mientras que no creció de forma anual. Los fuertes tifones en el oeste y un destructivo terremoto en el norte perturbaron, significativamente, la producción general, aunque estos efectos negativos deberían ser temporales. El empeoramiento del consumo interno, sin duda, representa un riesgo y las preocupaciones sobre la guerra comercial entre EEUU y China han afectado a la confianza de las empresas y los consumidores. La actividad en la industria manufacturera del país se mantiene estable a la baja, con el PMI manufacturero Nikkei en un nivel relativamente bajo, de 52,6 en diciembre.

La reciente desaceleración de la actividad económica y la persistente baja inflación en Japón nos lleva a mantener nuestra llamada a una política estable del Banco de Japón en el corto plazo. Creemos que una continuación de la política monetaria flexible en 2019 debería compensar cualquier flujo refugio hacia el JPY. Como mencionamos, creemos que los temores sobre la guerra comercial entre EEUU y China, que ha alimentado gran parte de estas entradas, son algo exageradas.

Por lo tanto, seguimos pronosticando una depreciación gradual del Yen. Sin embargo, revisamos a la baja nuestras previsiones de USD/JPY para reflejar el reciente aumento de la incertidumbre en los mercados financieros globales y nuestras expectativas de un ritmo menos agresivo de alzas por parte de la Reserva Federal en 2019.
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