JPY: Continuamos viendo una depreciación gradual del Yen japonés en 2019
El Yen japonés (JPY) se fortaleció de forma abrumadora a finales del año pasado subiendo, aproximadamente, un 5% solo en diciembre. Esto aseguró que el JPY fue, por mucho, el mejor desempeño del G10 y uno de los mejores en el mundo en 2018.
Las preocupaciones por una desaceleración económica global inducida por China alimentaron los flujos refugio hacia el Yen, con un “desplome repentino” en el cruce USD/JPY que envió al Yen a su posición más fuerte en nueve meses y medio a principios de enero. Sin embargo, la moneda ha vuelto a perder terreno desde entonces ya que los temores sobre una escalada en la guerra comercial disminuyen y los últimos datos macroeconómicos de Japón continúan sugiriendo que la política monetaria del Banco de Japón seguirá siendo acomodaticia por algún tiempo.

Los temores sobre una escalada en la guerra comercial entre Estados Unidos y China hicieron que los inversores acudieran a la seguridad del Yen el año pasado. El presidente Trump impuso una serie de aranceles contra China, incluido un impuesto del 10% sobre los 200 mil millones de dólares en productos chinos. Esto ha provocado que los inversores se preocupen por una desaceleración general en la economía global y que los inversores se hayan refugiado en monedas que consideran seguras.

Sin embargo, los comentarios por ambos lados de las negociaciones comerciales han sido alentadores últimamente, lo que refuerza nuestra opinión de que un acuerdo entre las dos superpotencias económicas sobre el comercio podría estar a la vista. Esto puede llevar a una relajación en los flujos refugio hacia el Yen.

Un deterioro de las condiciones económicas en Japón también le da al Banco de Japón (BoJ) un incentivo muy pequeño para alterar su postura de política monetaria ultra flexible. El BoJ mantuvo los tipos de interés sin cambios en su última reunión de marzo y continuó citando una desaceleración potencial en el crecimiento global y las preocupaciones sobre las perspectivas de que la inflación alcance su objetivo del 2%. El gobernador Haruhiko Kuroda notó la reciente debilidad en las exportaciones en marzo, con el BoJ recortando su evaluación de las economías extranjeras. El BoJ ha mantenido su tipo de interés principal a corto plazo negativo, en -0,1%, como hemos anticipado, manteniéndola estable por más de tres años. Su llamada “flexibilización monetaria cuantitativa y cualitativa con control de curva de rendimiento” también lleva al banco a comprar bonos del gobierno a un ritmo anual de 80 billones de yenes para mantener un rendimiento de la deuda pública a 10 años alrededor de cero.

Una de las razones principales detrás de la necesidad de una política acomodaticia es la falta de presión inflacionaria en la economía japonesa. Incluso con la política, ya muy acomodaticia, del BoJ, la inflación general de Japón ha seguido disminuyendo, cayendo a solo un 0,2% interanual en febrero, su nivel más bajo desde finales de 2016. Esto se mantuvo muy por debajo del objetivo del 2% del BoJ en marzo, con solo el 0,5%. El crecimiento de los precios subyacentes también sigue estancado y no ha logrado romper el nivel del 1% en todos los meses desde la eliminación del impuesto a las ventas en 2015. Mientras la inflación siga sin mostrar signos de un retorno al objetivo del BoJ, creemos que la política monetaria en Japón seguirá siendo muy flexible en 2019.

Una decisión del banco central para elevar el crecimiento en Japón es también una causa importante de preocupación para los responsables de política monetaria y debería alentar al BoJ a mantenerse firme en la política por algún tiempo todavía. La economía japonesa se expandió solo un 0,3% interanual en el último trimestre del año pasado, una aceleración muy modesta desde el crecimiento del 0,1% registrado en el tercer trimestre. A la economía le fue ligeramente mejor en términos trimestrales, aunque esto se debe, en gran medida, a las cifras bastante sombrías del tercer trimestre, donde los fuertes tifones en el Oeste y un terremoto destructivo en el Norte interrumpieron significativamente la producción general. Las señales para los primeros tres meses de 2019 no son particularmente alentadoras. La actividad en la considerable industria manufacturera del país se ha derrumbado desde principios de año, cayendo por debajo del nivel de 50 que denota una contracción en febrero y marzo. La producción industrial también ha sido débil, disminuyendo en cuatro de los últimos nueve meses.

La reciente desaceleración de la actividad económica y la persistente baja inflación en Japón nos lleva a mantener nuestra llamada a una política estable por parte del Banco de Japón en el futuro previsible. Creemos que una continuación de la política monetaria flexible en 2019 debería compensar cualquier flujo refugio hacia el JPY. Como se mencionó, pensamos que los temores sobre la guerra comercial entre EEUU y China, que ha alimentado gran parte de estas entradas, son algo exageradas.

Por tanto, continuamos pronosticando una depreciación gradual del Yen en 2019, aunque la alta probabilidad de una política estable de la Reserva Federal en EEUU este año debería limitar las pérdidas de la moneda.
Imprimir