GBP: Somos optimistas respecto a un acuerdo de Brexit
Los titulares de las noticias en Reino Unido han seguido dominados por la evolución del Brexit en los últimos meses.
E
l hecho de que la ex Primera Ministra, Theresa May, no haya forzado su acuerdo de retirada en el Parlamento ha aumentado las preocupaciones de que Reino Unido podría dirigirse hacia un Brexit “sin acuerdo” cuando llegue la fecha de salida de la UE del 31 de octubre. Estas preocupaciones hicieron que la Libra bajara drásticamente frente a sus principales pares desde principios de mayo, y que cayera a su nivel más bajo en tres años a principios de septiembre. Sin embargo, la moneda ha recuperado algunas de estas pérdidas en las últimas semanas, con una serie de contratiempos políticos para Boris Johnson que han provocado que el mercado reduzca las expectativas de un Brexit sin acuerdo.

La primera ministra del Reino Unido, May, llegó a un acuerdo preliminar con la Unión Europea sobre un acuerdo de retirada de 585 páginas a finales de noviembre pero no pudo aprobar el acuerdo en el Parlamento. Si bien el margen de derrota en la tercera votación se redujo, aún estaba lejos de imponer una mayoría. El punto clave del Brexit ha sido la inclusión del llamado “respaldo” de Irlanda del Norte en el acuerdo de retirada.

El respaldo, un mecanismo que asegura evitar una frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda tras el Brexit, esencialmente vincula a Reino Unido a la unión aduanera por un período de tiempo indefinido. Esto es algo a lo que los “Brexiteers” de la Cámara de los Comunes se han opuesto firmemente.

El sucesor de Theresa May, Boris Johnson, adoptó una postura dura respecto al Brexit, afirmando repetidamente que sacaría a Reino Unido de la Unión Europea sin un acuerdo en caso de que no se llegara a un compromiso antes de finales de octubre. El Partido Conservador de Johnson perdió su mayoría en el Parlamento a principios de septiembre. En otro golpe, la Corte Suprema dictaminó que su suspensión del parlamento durante cinco semanas hasta de mediados de octubre era ilegal, proporcionando a los políticos de Reino Unido tiempo adicional para implementar medidas que podrían evitar una salida difícil. El Primer Ministro, ahora, se ve obligado, por ley, a solicitar otra extensión del Brexit si no llega a una solución alternativa y es probable que se convoquen elecciones generales poco después.

Las inquietudes disipadas respecto a un “no acuerdo” se han reflejado en las últimas probabilidades que, ahora, solo ofrecen aproximadamente un 20% de tal resultado frente al 40% de hace unas pocas semanas. Sin embargo, vale la pena señalar que, si bien la Cámara de los Comunes ha votado a favor de rechazar un no acuerdo, esta enmienda no es legalmente vinculante y la posibilidad de que Reino Unido abandone la UE sin acuerdo permanece vigente.

Continuamos viendo cómo la incertidumbre sobre el Brexit se filtra a la actividad comercial y al consumo de Reino Unido, en general, más débil. La economía de Reino Unido se expandió a un ritmo decente, de 0,5% trimestral, en los primeros tres meses del año, aunque, inesperadamente, se contrajo en 0,2% en el segundo trimestre. Esto marcó el primer período de crecimiento negativo desde 2013. Los últimos indicadores de actividad económica aseguran que es probable que el crecimiento se mantenga débil en los próximos meses. Las publicaciones más recientes PMI han sido particularmente débiles y, ahora, están alrededor o por debajo del nivel de 50 que separa la expansión de la contracción. El PMI compuesto, que representa el promedio ponderado de la actividad de los sectores servicios, manufacturero y construcción de Reino Unido, llegó solo a 50,2 en agosto. Esto se ha debido, en gran medida, a un desempeño desastroso del índice manufacturero que, actualmente, se encuentra en territorio contractivo, en 47,4.

Con la desaceleración de la actividad doméstica y la saga del Brexit prolongándose más de lo esperado, los precios del mercado han pasado de cotizar una política más estricta por parte del Banco de Inglaterra a principios de 2020 a fijar precios para una reducción de tipos de interés. En su reunión más reciente, en septiembre, el Banco de Inglaterra reafirmó una vez más su postura de esperar y ver, tras haber revisado a la baja sus previsiones de crecimiento en agosto. El gobernador Mark Carney declaraba que la probabilidad percibida de un “no acuerdo” había aumentado, al tiempo que señalaba mayores recortes del crecimiento. El banco también reiteró su opinión de que la flexibilización es posible si no se llega a un acuerdo sobre el Brexit. El miembro del Banco de Inglaterra, Michael Saunders, incluso declaró, a finales de septiembre, que los tipos podrían reducirse independientemente de si Reino Unido abandona o no la UE sin acuerdo. La inflación del país también ha disminuido en los últimos doce meses, lo que puede presionar al Banco de Inglaterra para que adopte una postura más moderada. La inflación subyacente llegó a solo el 1,5% en agosto, su nivel más bajo desde finales de 2016, y, ahora, está holgadamente por debajo del objetivo del 2% del banco central.

Sin embargo, hacemos hincapié en que el mercado laboral de Reino Unido sigue siendo un punto favorable y ha alentado al Banco de Inglaterra a reafirmar su posición de que se requieren alzas de tipos graduales y limitadas, siempre que obtengamos un acuerdo de Brexit provisional. La tasa de desempleo ha vuelto a caer, disminuyendo a un nuevo mínimo de cuatro décadas, de 3,8%, en los tres meses previos a julio. El crecimiento de salarios también se ha acelerado nuevamente a un ritmo no visto en una década, el 4%, y en términos reales actualmente está por encima del 2%. Este es un nivel muy saludable para los estándares recientes y puede brindar apoyo al crecimiento de Reino Unido si se filtra hacia una mejora en la actividad del consumidor.

Creemos que la Libra seguirá siendo impulsada, casi por completo, por los desarrollos en torno al Brexit durante el resto de 2019 y principios de 2020. Seguimos siendo bastante optimistas respecto a la posibilidad de un acuerdo de Brexit. Si bien reconocemos que el riesgo de un “no acuerdo” sigue vivo, nuestro escenario base es que un acuerdo sea forzado a través de la Cámara de los Comunes en algún momento. Parece que Boris Johnson simplemente no tiene suficiente fuerza política para forzar un “no acuerdo” en esta etapa. Sin embargo, ahora parece muy probable que un acuerdo requiera un retraso de la fecha de salida del 31 de octubre seguido de unas elecciones generales para romper el estancamiento.

Cualquier escenario que evite un “no acuerdo”, en nuestra opinión, elevaría considerablemente a la Libra y aseguraría que la divisa termine el año como una de las monedas con mejor desempeño del G10. Por el contrario, el escenario “sin acuerdo” sería el peor de los casos para la moneda de Reino Unido. Esperaríamos ver una venta masiva de Libras, de entre el 5 y el 10%, desde los niveles actuales frente al Dólar estadounidense.
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