BRL: El Real brasileño será una de las monedas de mercados emergentes con mejor desempeño este año
El Real brasileño (BRL) registró un nuevo mínimo histórico frente al Dólar estadounidense en septiembre de 2018.
Esto se debió, en parte, a la venta masiva de casi todas las monedas de mercados emergentes inducida por las noticias de Turquía y también a la incertidumbre política encabezada por las elecciones generales de Brasil en octubre.

La incertidumbre política había nublado significativamente la perspectiva del Real durante gran parte de 2018. El resultado de las elecciones, con la victoria de Jair Bolsonaro, ha ayudado a aliviar esta incertidumbre y ha permitido a la moneda recuperar gran parte de sus pérdidas.

La reciente depreciación de la moneda se debió, en gran parte, a las disputas políticas que rodearon la propuesta de reforma de pensiones de Bolsonaro. Las reformas, que se espera puedan ayudar a impulsar la economía de Brasil, se aprobaron tras un retraso en la votación por parte del comité del Congreso en abril. Dicho esto, es probable que la aprobación final y la aprobación del proyecto de ley sean un proceso largo que podría terminar con una disminución significativa de dichas reformas, lo que podría limitar su impacto fiscal.

Uno de los mayores desafíos para Bolsonaro sigue siendo cómo abordar los recientes conflictos económicos de Brasil. El país emergió de una de sus recesiones más profundas en décadas en 2017, después de que la economía se hubiera contraído en cada trimestre durante dos años completos. El ritmo de la recuperación ha sido lento, con un crecimiento intertrimestral cayendo, nuevamente, a un insignificante 0,1% en los últimos tres meses del año pasado. La expansión a lo largo de 2018 alcanzó solo el 1,1% algo que no ha ayudado al Real. El mediocre nivel de expansión se debió, en gran parte, a una fuerte disminución de las inversiones, mientras que el gasto del consumidor no se recuperó, posiblemente debido a un desempeño del mercado laboral más débil de lo esperado. La medida gubernamental del año pasado de permitir que los trabajadores se retiren con un fondo de indemnización que inyectó aproximadamente 14 mil millones de dólares en la economía parece tener un impacto limitado en la actividad del consumidor.

Sin embargo, la balanza comercial del país proporciona razones para ser optimistas. El superávit comercial se ha dirigido en la dirección correcta y ha registrado, constantemente, excedentes saludables en todos los meses desde marzo de 2015. Un BRL bastante débil ha ayudado a impulsar las exportaciones, aunque el también reciente débil crecimiento global es un motivo de preocupación. Los últimos datos PMI también han sido muy alentadores. El índice de fabricación ha estado en territorio expansivo en todos los meses desde junio, mientras que el PMI de servicios aumentó en marzo a su nivel más alto en casi un año. Ahora, se espera que la economía de Brasil crezca alrededor de un 2,5- 3% en 2019, una modesta revisión a la baja desde las estimaciones anteriores, pero a un ritmo más rápido que en 2018.

Una reducción en la presión inflacionaria permitió al Banco Central de Brasil (BACEN) reducir el tipo de interés en varias ocasiones en 2017 y principios de 2018. Los tipos se redujeron más recientemente en la reunión de marzo de 2018 a un nuevo récord de 6,5%, aunque la política se ha mantenido sin cambios desde entonces, con la inflación ahora estable y dentro del objetivo de 3-6% del BACEN. La inflación general se ubicó en 4,6% en marzo, nuevamente por encima del punto medio del rango objetivo del banco. Este es un nivel bastante alentador dado que Brasil, tradicionalmente, ha luchado para dominar los precios desbocados. La baja inflación, ayudada por la recuperación del BRL, debería aliviar la presión sobre el banco central para modificar su política monetaria en los próximos meses. En medio del bajo crecimiento de precios, el tipo de interés real se mantiene firmemente positivo en torno al 2%. Esto llevaría a que el Real continuase siendo una de las monedas más apoyadas de la región, desde nuestro punto de vista.

Las reservas de divisas en Brasil siguen siendo una fuente de estímulo adicional y deberían proporcionar al banco central un amplio margen para intervenir en los mercados de divisas a fin de evitar una depreciación del Real. En la actualidad, las reservas equivalen a una cobertura de importación masiva de 25 meses. Esta cifra ha disminuido ligeramente en los últimos años, aunque esto se debió, principalmente, a un aumento en las importaciones pero las reservas de divisas en el banco central continúan siendo enormes después de los años de fortaleza del BRL cuando el BACEN pudo acumular una gran cantidad de moneda extranjera.

Creemos que el Real brasileño será una de las monedas de mercados emergentes con mejor desempeño este año. Un alivio en la incertidumbre política, los altos tipos de interés real, una gran cantidad de reservas de divisas y un déficit de cuenta corriente muy estrecho, en nuestra opinión, aseguran que el BRL finalizará el próximo año alrededor de la marca de 3,50 frente al Dólar estadounidense. Sin embargo, un ritmo ligeramente más lento de aumentos de tipos por parte del banco central en medio de las recientes publicaciones de datos económicos débiles nos lleva a revisar al alza nuestro pronóstico a corto plazo.
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