Las condiciones económicas deberían continuar brindando respaldo al BRL

Enrique Díaz-Álvarez10/Apr/2018Análisis del Mercado de Divisas

El Real Brasileño (BRL) fluctuó dentro de un margen relativamente estrecho en 2017 en comparación con los dos años anteriores, aunque ha seguido siendo una de las principales divisas más volátiles del mundo. El BRL se recuperó hasta su posición más fuerte en seis meses a principios de septiembre aunque desde entonces ha vuelto a perder terreno y fluctuó dentro de un rango de 3,20 – 3,30 en los últimos tres meses.

Brasil continúa inmerso en un estado de cambio político y una serie de escándalos políticos que han dominado la evolución del BRL durante varios meses. El país volvió a caer en la agitación política en mayo del año pasado, tras las acusaciones de que el presidente Michel Temer había participado en el encubrimiento de corrupción que involucraba al ex presidente de la anterior Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha.  Las acusaciones de corrupción hasta ahora no han logrado derrocar al gobierno de Temer, quien sobrevivió a estas acusaciones de nuevo en el Congreso en octubre, en una votación de 39 frente a 26, algo que no tuvo consecuencias reales. Como consecuencia, el Presidente podría luchar para cumplir los objetivos fiscales de 2018 como parte de su programa de reforma. Mientras que el impeachment ahora parece muy improbable antes de las elecciones de octubre de 2018, la inestabilidad política sigue siendo un riesgo grave para las perspectivas de la moneda brasileña.

La economía del país se ha recuperado gradualmente, con Brasil saliendo de una de sus recesiones más profundas en décadas el año pasado y tras dos años enteros de contracción. El gasto de los hogares finalmente ha comenzado a aumentar ayudado, en parte, por la medida del Gobierno de permitir que los trabajadores se acojan a un fondo de indemnizaciones que inyectó aproximadamente 14 mil millones de dólares estadounidenses en la economía. Sin embargo, el crecimiento disminuyó nuevamente en los tres meses hasta septiembre y la economía se expandió sólo en un  muy modesto 0,1% trimestre a trimestre, aunque se aceleró de nuevo sobre la base de un ejercicio a otro.

Las estimaciones preliminares para 2018 son alentadoras, con la mayoría de los pronósticos sugiriendo que la economía podría crecer alrededor de un 3 – 3,5% este año. La propuesta de Temer de reducir el déficit presupuestario recortando el sistema de seguridad social podría elevar el crecimiento aún más si la ley se aprueba con éxito. Se espera que la demanda interna comience a acelerarse y que esté respaldada por un mejor comportamiento del mercado laboral. El desempleo ha disminuido a un año por debajo del 12% en noviembre, con la tasa de empleo subiendo a su nivel más alto desde mediados de 2016.

La balanza comercial del país también ha seguido la dirección correcta desde el comienzo de 2015 y ha presentado superávits saludables todos los meses desde marzo de 2015. Una mejora en el crecimiento mundial y un BRL bastante débil han ayudado a impulsar las exportaciones, mientras que un débil crecimiento interno ha bajado las importaciones.

La inflación del consumidor en Brasil también ha seguido proporcionando razones para ser optimistas en cuanto a las perspectivas, habiendo disminuido desde comienzos del año pasado a un nivel mucho más manejable y deseable para el Banco Central. La inflación general subió a 2,95% en diciembre, apenas por debajo del objetivo de 3-6% en un país que tradicionalmente ha luchado para dominar los precios descontrolados. El crecimiento de los precios durante 2017 fue el más bajo desde 1998, aunque se baraja un modesto aumento para 2018. A medida que disminuyen las presiones inflacionistas, el Banco Central de Brasil (BACEN) ha tenido la oportunidad de ajustar su política monetaria, bajando los tipos en varias ocasiones durante 2017. Los tipos se redujeron a unos 25 puntos básicos adicionales en febrero a un mínimo histórico del 6,75%. Ya no están sobre la mesa más recortes en los tipos, una vez que el Banco Central anunciara el fin de su ciclo de flexibilización. La combinación de una menor inflación, riesgo político, mediocres perspectivas de crecimiento y la fortaleza de la moneda, en nuestra opinión, significa que el actual ciclo de reducción de tipos fue más agresivo de lo que el mercado había anticipado. La reciente fuerte caída de la inflación en Brasil significa que los tipos de interés reales siguen siendo altos, apenas cerca del 5% , lo que debería proporcionar un buen soporte para el BRL en los próximos meses. Este es uno de los tipos de interés más altos de la región.

Las reservas de divisas en Brasil también son enormes, lo que debería proporcionar al Banco Central un amplio espacio para intervenir en los mercados de divisas con el fin de evitar una depreciación del BRL. Las reservas actualmente equivalen a un valor de 30 meses de cobertura de importación tras años de fortaleza del BRL cuando el BACEN pudo acumular un tesoro en divisas.

La actual turbulencia política en Brasil sigue presentando un riesgo negativo bastante significativo para la moneda en el corto plazo. La perspectiva de un nuevo liderazgo después de las elecciones de octubre se suma a la incertidumbre. Sin embargo, las condiciones económicas están mejorando gradualmente y el alto nivel de los tipos de interés reales junto con las grandes reservas de divisas deberían continuar brindando respaldo al BRL. Por lo tanto, seguimos pronosticando un BRL relativamente estable frente al dólar estadounidense, justo por debajo de los niveles actuales. Esto, en nuestra opinión, aseguraría una apreciación modesta de la divisa frente al euro y una apreciación gradual frente a la libra esterlina.

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Escrito por Enrique Díaz-Álvarez

Director de Riesgos de Ebury. Responsable de la dirección estratégica y el análisis del mercado de divisas para la empresa y sus clientes, Enrique es reconocido por Bloomberg como uno de los analistas más exactos en sus previsiones de divisa.